sábado, 7 de marzo de 2009

ANITA DELGADO MAHARAJANI DE KAPURTALA


El 31 de mayo de 1906 el entonces Rey de España Alfonso XIII contraía matrimonio con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg. A los actos de celebración acudieron a Madrid representantes de la nobleza de todo el mundo, entre ellos el Maharajá de Kapurtala (India), Jegait Singh. Una noche, el Maharajá, decide acudir al café-teatro de variedades Central-Kursaal y allí queda prendado de una bailarina de 16 años llamada Anita. Por todos los medios intenta que la joven se case con él, siendo rechazado con vehemencia por ella.
Valle-Inclán , Romero de Torres y un grupo de tertulianos que se reúnen periódicamente en ese café-teatro deciden hacer de celestinos y escriben una carta al maharajá, cuando éste ya ha regresado a París, explicando las condiciones por las que Anita se casaría con él. Está broma provocada por esos ilustres celestinos desembocaría en la boda de Anita Delgado y el Maharajá el 28 de enero de 1908. La ceremonia será recordada por su majestuosidad, la novia acudió a lomos de un elefante lujosamente adornado.
Se convirtieron en una pareja de moda y sus viajes a Europa, Estados Unido y Sudamérica eran constantes y nubes de paparazzi les perseguían allá donde iban. Rápidamente Anita se adapta a la vida que le ofrece su marido y a las normas que su nueva situación le exige.
Tras la primera guerra mundial el matrimonio sufre una profunda crisis, llegando finalmente a la separación, Anita se instala en París con su hijo nacido unos años antes. Una vez en París asiste a bailes y fiestas, donde lleva una vida disipada y bastante díscola. Anita vivía lujosamente en un piso de la Av. Víctor Hugo gracias a la generosa pensión que recibía de su marido el maharajá.
Años más tarde se le ve fotografiada junto a su amante, Ginés Rodríguez, que había sido su secretario personal cuando Anita residía en la casa real de Kapurthala. Con el tiempo se ha sabido que el motivo de la separación entre Anita Delgado y su esposo se debió al amor incestuoso con uno de los hijos del maharajá.
Tras la guerra civil española Anita se trasladó a vivir a Madrid donde vivió muy holgadamente gracias a la pensión que recibía puntual y generosamente de su ex esposo, que quería que esta siguiera viviendo como una princesa. Siempre que viajaba a Europa, el hijo del Maharajá, pasaba a visitar a Anita, viviendo estos un gran idilio que jamás pudo llegar más allá de los encuentros esporádicos y secretos.
En 1962 Anita Delgado falleció en su piso de Madrid debido a sus dolencias coronarias.

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